Enredando sueños, desordenando el caos
miércoles 14 de septiembre de 2011
¡Me voy a Roma!
Mañana me voy a Roma, ciudad en la que viviré durante nueve meses. Podréis seguirme aquí:
miércoles 18 de mayo de 2011
Concursos de relatos
Hace poco participé en un concurso de microrrelatos organizado por Factoría FNAC. La longitud máxima de las obras tenía que ser de 150 palabras y el tema propuesto era "Hoy es el día del fin del mundo...¿has quedado?". Y no, no me han dado ningún premio (el relato elegido por el jurado es este), pero lo pongo aquí por si alguien quiere echarle un vistazo:
"Tengo frío. Acabo de realizar el mayor esfuerzo de mi vida y estoy tan cansado que no puedo ni abrir los párpados. De poco serviría, pues no creo que sea capaz de distinguir más que colores borrosos, al igual que tampoco puedo controlar ninguno de mis otros sentidos.
"Tengo frío. Acabo de realizar el mayor esfuerzo de mi vida y estoy tan cansado que no puedo ni abrir los párpados. De poco serviría, pues no creo que sea capaz de distinguir más que colores borrosos, al igual que tampoco puedo controlar ninguno de mis otros sentidos.
Sin embargo, sé perfectamente qué ambiente se respira, lo percibo. Están aterrados, todos ellos, se mueven constantemente de un lado a otro, emitiendo unos extraños sonidos lastimeros. Me miran, me cogen, me acuestan. Creo que están confusos, que no saben bien qué hacer conmigo. No sé por qué, pero me parece que no he llegado en un día muy apropiado.
Entonces siento que regresan a por mí, y por fin me devuelven a sus brazos. Ella, maravillosamente distinta a los demás, me acaricia entre sonrisas. Seguramente, al igual que yo, sólo quiera hacer una cosa en este primer y último día: vivir."
Siguiendo con los concursos de relatos, si queréis leer uno que sí ganó un primer premio, os dejo con Últimas palabras, el que escribió Alvar (o Goldenblood por los mundos cibernéticos) para el concurso de relatos cortos Tic-Ficción Sphera 2011.
Ah, por cierto, a pesar de mi monstruosa vaguería por todos conocida es muy probable que me abra un nuevo blog en unos meses para contar mis andanzas por Roma, que me voy a tirar un curso entero ahí y qué menos que documentarlo. Daré señales de vida próximamente con más detalles.
Ah, por cierto, a pesar de mi monstruosa vaguería por todos conocida es muy probable que me abra un nuevo blog en unos meses para contar mis andanzas por Roma, que me voy a tirar un curso entero ahí y qué menos que documentarlo. Daré señales de vida próximamente con más detalles.
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concursos
jueves 23 de septiembre de 2010
Relato condicionado...otro más
Palabras propuestas: Lágrima, carbón, senda, erupción, locura, grito, sensual, canela, piedra, boca
Historias junto a la lumbre
Durante un instante, como cada semana, se plantea si está haciendo lo correcto al recorrer esa senda. Tal vez lo más sensato fuera desandar el camino, y sin mirar atrás, volver a su hogar, con los bolsillos más llenos que de costumbre. Pero, como cada semana, no puede evitar sonreír al recordar sus gritos de alegría, y sus bocas hambrientas, más de cuentos y fantasías que de alimentos.
Y así recorre todo el camino, hasta alcanzar la vieja casa medio en ruinas. Huele a carbón y a mugre, a niños harapientos, a enfermedad. Apenas roza el umbral cuando se ve asaltada por una erupción de críos expectantes, seducidos por el olor a canela que desprende su cesta, por los relatos infinitos que esconden sus labios. “Un rato”, piensa, “Sólo me quedaré un rato”.
Se sienta con ellos un rato, dos ratos…demasiados ratos, al final. Junto al fuego, caritas encendidas de avidez viajan por mundos fantásticos, por parajes lejanos, gracias a su voz. Ya han devorado todo lo que les trajo de casa, artículos sensuales para estómagos vacíos, y ahora son sus mentes las que se llenan hasta la saciedad con los relatos, recién salidos de los hornos de su imaginación.
Al anochecer, sin embargo, debe retirarse de su papel de narradora para volver a la realidad. Se despide de decenas de lágrimas tiernas y parte hacia el lugar de donde viene. La felicidad que la embarga se empaña un poco al saber lo que la espera al llegar. Se conoce tan bien el discurso, y lo que vendrá después, como las piedras de ese camino tantas veces recorrido. A veces, y sólo a veces, siente desobedecerle, derrochar su dinero y su tiempo. Pero el arrepentimiento no le dura mucho tiempo, pues sabe bien que él jamás ha comprendido su mente, ni podrá hacerlo.
“Merece la pena” decide “Merece la pena un poco de felicidad a la semana, aunque haya que prescindir de parte de la comida y aguantar después su locura. Al fin y al cabo, esos pequeños son los únicos en el mundo que aún quieren escuchar mis historias”.
P.D: ¡Mira, Miguel, mira, estoy actualizando!
Historias junto a la lumbre
Durante un instante, como cada semana, se plantea si está haciendo lo correcto al recorrer esa senda. Tal vez lo más sensato fuera desandar el camino, y sin mirar atrás, volver a su hogar, con los bolsillos más llenos que de costumbre. Pero, como cada semana, no puede evitar sonreír al recordar sus gritos de alegría, y sus bocas hambrientas, más de cuentos y fantasías que de alimentos.
Y así recorre todo el camino, hasta alcanzar la vieja casa medio en ruinas. Huele a carbón y a mugre, a niños harapientos, a enfermedad. Apenas roza el umbral cuando se ve asaltada por una erupción de críos expectantes, seducidos por el olor a canela que desprende su cesta, por los relatos infinitos que esconden sus labios. “Un rato”, piensa, “Sólo me quedaré un rato”.
Se sienta con ellos un rato, dos ratos…demasiados ratos, al final. Junto al fuego, caritas encendidas de avidez viajan por mundos fantásticos, por parajes lejanos, gracias a su voz. Ya han devorado todo lo que les trajo de casa, artículos sensuales para estómagos vacíos, y ahora son sus mentes las que se llenan hasta la saciedad con los relatos, recién salidos de los hornos de su imaginación.
Al anochecer, sin embargo, debe retirarse de su papel de narradora para volver a la realidad. Se despide de decenas de lágrimas tiernas y parte hacia el lugar de donde viene. La felicidad que la embarga se empaña un poco al saber lo que la espera al llegar. Se conoce tan bien el discurso, y lo que vendrá después, como las piedras de ese camino tantas veces recorrido. A veces, y sólo a veces, siente desobedecerle, derrochar su dinero y su tiempo. Pero el arrepentimiento no le dura mucho tiempo, pues sabe bien que él jamás ha comprendido su mente, ni podrá hacerlo.
“Merece la pena” decide “Merece la pena un poco de felicidad a la semana, aunque haya que prescindir de parte de la comida y aguantar después su locura. Al fin y al cabo, esos pequeños son los únicos en el mundo que aún quieren escuchar mis historias”.
P.D: ¡Mira, Miguel, mira, estoy actualizando!
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por el suelo,
relatos condicionados
martes 22 de junio de 2010
Monarquía absoluta
Mañana tengo un horrible y excesivamente largo examen de Historia de la Edad Moderna. Menos mal que existen compañeros como Lucía, que hacen que nos tomemos esto un poco a risa.Según la artista, su obra a bolígrafo sobre post-it representa las dificultades de mantener una monarquía absoluta, y todos los lujos que ésta requiere, sobre un cuerpo débil y hastiado por las guerras y la pobreza. Claro que también podría interpretarse como un acto de desfogamiento personal ante la cantidad ingente de apuntes que la acosan...
En fin, me vuelvo a estudiar (o a descartar los temas que no pienso estudiarme). Suerte y condolencias a los que aún seguís de exámenes. A los que estáis de vacaciones...mi más profundo odio, malditos.
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chorradas,
exámenes del demonio
viernes 7 de mayo de 2010
Intrucciones para escribir
- Coja usted un bolígrafo y un papel.
- Contémplelos durante un rato.
- Desespérese.
- Arrójelos por la ventana.
Levántese y llame a la puerta de su musa. Probablemente no conteste, estará de viaje. Déjele una indignada nota y salga a la calle.
Pasee, a grandes zancadas o a cortas, como usted prefiera. Preferiblemente, por encima de los bordllos, o saltando de banco en banco. Puede correr, si así lo desea. Saltar, brincar, pararse a contemplar el reflejo del Sol en un cristal. Tumbarse en el césped, esquivar transeúntes, chillar sin motivo alguno.
Pronto comenzará a percibir un ligero remolino en su cabeza. Curiosa señal; se ha activado la batidora de ideas. Ahora sólo tiene dos opciones: escribir, o volverse loco. O ambas cosas a la vez, claro está.
Así que no se serene, póngase su mejor sombrero, compórtese como un gato. Siéntese, túmbese, o permanezca de pie, según sus gustos.
Y ahora, vuelva a tomar un bolígrafo
y un papel.
La tormenta, se lo aseguro, se desencadenará sola.
Cuando escampe, déjela reposar, y recolóquela un poco, si es preciso, siempre tratando de no perturbar su esencia. Pocas veces se consigue conservar el auténtico espíritu de una tormenta de ideas.
- Contémplelos durante un rato.
- Desespérese.
- Arrójelos por la ventana.
Levántese y llame a la puerta de su musa. Probablemente no conteste, estará de viaje. Déjele una indignada nota y salga a la calle.
Pasee, a grandes zancadas o a cortas, como usted prefiera. Preferiblemente, por encima de los bordllos, o saltando de banco en banco. Puede correr, si así lo desea. Saltar, brincar, pararse a contemplar el reflejo del Sol en un cristal. Tumbarse en el césped, esquivar transeúntes, chillar sin motivo alguno.
Pronto comenzará a percibir un ligero remolino en su cabeza. Curiosa señal; se ha activado la batidora de ideas. Ahora sólo tiene dos opciones: escribir, o volverse loco. O ambas cosas a la vez, claro está.
Así que no se serene, póngase su mejor sombrero, compórtese como un gato. Siéntese, túmbese, o permanezca de pie, según sus gustos.
Y ahora, vuelva a tomar un bolígrafo
y un papel.
La tormenta, se lo aseguro, se desencadenará sola.
Cuando escampe, déjela reposar, y recolóquela un poco, si es preciso, siempre tratando de no perturbar su esencia. Pocas veces se consigue conservar el auténtico espíritu de una tormenta de ideas.
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desvariaciones literarias,
me aburro en el metro
miércoles 21 de abril de 2010
.
Repisas, retículas cantantes
Flor, luz, rendija
Retahíla de palabras, qué importa
¿y si hoy no me apetece respetar
n a
d a?
NADA
Solamente, un suspiro
Y la forma escapa por el desagüe
-Pobrecita -
Adiós, rima; adiós, ritmo; adiós, estrofas canónicas
La libertad es dulce, la noche aún empieza
Adiós al complicado sentido de las cosas
Seamos simples.
Poema de hoy:
“Sentida Iridiscencia”
Simplifiquemos
Quedémonos con esa hermosa letra “i”
Mas, pese a su belleza, es compleja aún
Se sobra casi por entero
De ella, sólo necesito el punto
Y así
Arrojemos todo a la basura,
Que la sabiduría reside en un punto.
Observen, señores, mi gran obra:
.
Flor, luz, rendija
Retahíla de palabras, qué importa
¿y si hoy no me apetece respetar
n a
d a?
NADA
Solamente, un suspiro
Y la forma escapa por el desagüe
-Pobrecita -
Adiós, rima; adiós, ritmo; adiós, estrofas canónicas
La libertad es dulce, la noche aún empieza
Adiós al complicado sentido de las cosas
Seamos simples.
Poema de hoy:
“Sentida Iridiscencia”
Simplifiquemos
Quedémonos con esa hermosa letra “i”
Mas, pese a su belleza, es compleja aún
Se sobra casi por entero
De ella, sólo necesito el punto
Y así
Arrojemos todo a la basura,
Que la sabiduría reside en un punto.
Observen, señores, mi gran obra:
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desvariaciones literarias,
mis escritos,
poesía
miércoles 7 de abril de 2010
Muchas palabras y una sola certeza
Creía que mi alma era cóncava, y mi corazón convexo. Que pisaba espectros de luces en medio de un circo mudo.
Por eso emborroné mil odas a mi ausencia, por eso busqué tejerme con las manos equivocadas.
Pero nada de lo que digo era cierto.
En algún lugar, detrás de este par de ojos, vivías, aguardabas tú. En algún lugar demasiado evidente como para encontrarte.
Ahora que existe un Tú bueno, un Tú que no duele ni se clava, ni acecha en las sombras, puedo fingir que comprendo miles de cosas. Ahora que es un TÚ en mayúsculas, pero no gigante, un tú pequeño, seguro, perfecto…comprimo todos mis versos en uno solo, y los lanzo muy lejos, para poder verlos mejor.
Ahora que no me sirven ni los pronombres, que no recito más que tu nombre, ya no temo saltar ni arrancarme de cuajo.
Simplemente te miro, y debes haberte alejado, porque ya puedo verte. Claro, conciso, prendido de mi mirada.
Estaba en lo cierto, eras tú.
Por eso emborroné mil odas a mi ausencia, por eso busqué tejerme con las manos equivocadas.
Pero nada de lo que digo era cierto.
En algún lugar, detrás de este par de ojos, vivías, aguardabas tú. En algún lugar demasiado evidente como para encontrarte.
Ahora que existe un Tú bueno, un Tú que no duele ni se clava, ni acecha en las sombras, puedo fingir que comprendo miles de cosas. Ahora que es un TÚ en mayúsculas, pero no gigante, un tú pequeño, seguro, perfecto…comprimo todos mis versos en uno solo, y los lanzo muy lejos, para poder verlos mejor.
Ahora que no me sirven ni los pronombres, que no recito más que tu nombre, ya no temo saltar ni arrancarme de cuajo.
Simplemente te miro, y debes haberte alejado, porque ya puedo verte. Claro, conciso, prendido de mi mirada.
Estaba en lo cierto, eras tú.
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